Estoy pensando que soy un tipo muy afortunado.
El pasado 23 de agosto pude contemplar y disfrutar, junto con un grupo de buenos amigos, de tres de las joyas de la arquitectura preromanica asturiana: San Julián de los Prados (fines del siglo VIII), Santa María del Naranco (mediados del siglo IX) y San Miguel de Lillo (mediados del silo IX). Hemos completado la visita a la ciudad de Oviedo en su preciosa Catedral de El Salvador. Este viaje a Asturias es parte del intenso programa de actividades que desarrolla la Asociación de Amigos del Museo Arquelógico de Yecla durante el año.
De camino a Oviedo, hicimos escala en Valladolid con el propósito de ver el Museo Nacional de Escultura. Os aseguro que mereció la pena. Un museo cuya visita es altamente recomendable, tanto por el contenido: piezas de Juan de Juni, Berruguete, Gregorio Fernández, Gil de Ronza o Juan de Mena, entre otros; como por el continente: el antiguo edificio del Colegio de San Gregorio, de estilo gótico, construido a fines del siglo XV. Más fotos en nuestra página de Facebook.
Al día siguiente por la noche finalizó el viaje a Asturias programado en el tiempo estival por la Asociación de Amigos del Museo Arqueológico de Yecla. Nuestro objetivo, cumplido con creces, era ver y disfrutar por un lado de la arquitectura prerománica y románica asturiana, y de otro, del arte rupestre franco cantábrico. Como visagras o puentes de unión entre ambas manifestaciónes del arte, tan distintas y tan distantes entre sí, aprovechamos para conocer las ciudades de Oviedo y de Gijón. En las etapas de ida y de vuelta, y aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, nunca mejor dicho, recalamos en la ciudad de Valladolid y en la de Tordesillas, respectivamente. Un viaje muy completo con un grupo de personas con muchas ganas de conocer y aprender historia. En este proceso hemos tenido la enorme fortuna de contar con un guía, un astur hasta los tuétanos y un gran conocedor del patrimonio histórico asturiano, David Suances; simplemente, magistral.
Día a día se fueron sucediendo las visitas: San Julián de los Prados, Santa María del Naranco, San Miguel de Lillo, la catedral de El Salvador de Oviedo, el complejo románico de Valdediós, Gijón y su antigua Universidad Laboral, la villa romana de Veranes y la belleza espectacular de las pinturas rupestres paleolíticas de la Cueva de Tito Bustillo. Entre visita y visita, entre «culin» y «culin» de sidra, hemos vivido unos días muy intensos. Ha merecido la pena, sin duda, cruzar España casi de punta a punta y de sur a norte. Venimos saturados de verde; un sinfin de tonalidades verdes. Bella Asturias. Más fotos en nuestra página de Facebook.
!Sapere Aude!




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